MANIFIESTO POR LA CREACIÓN DE UNA ALTERNATIVA POLÍTICA DESDE ABAJO Y A LA IZQUIERDA PARA LAS ELECCIONES MUNICIPALES DE SEVILLA firmar ahora

La situación de crisis económica que estamos viviendo provoca el empobrecimiento y la exclusión de amplios sectores de la población. Responsables de esta situación son los recortes de los derechos laborales y sociales que están promulgando las élites económicas y políticas, aprovechando el estado de shock que causa la crisis, que buscan la socialización de las pérdidas de un capitalismo desenfrenado. Ante la caída de los beneficios el capitalismo ha optado por mercantilizar todo lo posible los espacios sociales, especulando con bienes de primera necesidad como la vivienda, aumentando el precio de otros como los alimentos y la energía eléctrica, y privatizando los servicios públicos para sacar tajada de ellos. Esto está creando una crisis de civilización que precariza nuestra vida, degrada el medio ambiente, destruye el planeta y oprime a los sectores sentidos como débiles.
 
            Frente a este capitalismo agresivo y cada vez más autoritario, que pretende justificar sus decisiones con el pretexto de la racionalidad económica y la gobernanza, los abajo firmantes creemos necesario levantar una alternativa política que proponga otra salida a la crisis para las clases populares y que sea capaz de construir otro modelo de ciudad alejado de las lógicas del mercado que nos deshumanizan.
 
            Constatamos que no existe una gran movilización en la calle que contrarreste esta agresión. Frente a los ataques y recortes del Gobierno en alianza con los mercados hay resistencias, pero no una movilización general que consiga frenarlos y cambiar la dinámica de pérdida de derechos que nos haga obtener victorias. La Huelga General del 29 de Septiembre demostró que existe un gran descontento en la población con las medidas y que la situación produce inquietud, ganas de moverse, pero la inacción de los grandes sindicatos y la falta de alternativas políticas producen frustración. La gente no encuentra la manera de canalizar su deseo de cambio.

            También constatamos que a día de hoy no existe una alternativa política de izquierdas y popular creíble que pueda enfrentar el tamaño de los ataques. La izquierda institucional ha demostrado su incapacidad para dar una salida digna a la gente. El PSOE, hace años que perdió cualquier voluntad de transformación social, atado de pies y manos a los intereses del mundo empresarial. Izquierda Unida vive de cara las instituciones, gestiona el neoliberalismo como socio del PSOE en Ayuntamientos y Comunidades y no parece  querer saber mucho lo que pasa en la calle más allá de cierta retórica de izquierdas.
 
            Necesitamos una izquierda que recupere la ética política frente al descrédito generalizado de los representantes públicos fruto de los numerosos escándalos de corrupción y de la profesionalización que afecta a todos los partidos con representación institucional. Una ética de la política y una desprofesionalización de la misma que no puede llevarse a cabo sin una ruptura con el modelo del “ladrillazo”, que ha supuesto una perversión social, ambiental y urbanística, que ha tenido como eje constructor la puesta a disposición de lo público (el territorio, las arcas municipales y de las instituciones) al servicio del interés privado (políticos profesionales, cargos de confianza, promotores, constructores, grandes hoteleros...). Fruto de este descrédito existe gran desconfianza de la izquierda social más luchadora hacia la política. Pero se puede y se debe hacer otro tipo de política: la que se autogestiona por la gente, desde abajo, sin políticos profesionales, ni burocracia; la de la democracia directa.
 
            Precisamente por eso, creemos que organizar la resistencia social dotándola de una perspectiva de izquierda transformadora es la tarea primordial que tenemos por delante. Es preciso reconstruir un sindicalismo combativo y de lucha, solidario; hay que fortalecer los movimientos sociales, revitalizar el movimiento vecinal y el conjunto del tejido asociativo e ir reconstruyendo una cultura de la solidaridad y la movilización.
 
            Pero no partimos de cero en esta tarea, ya hemos andado parte del camino: el movimiento antiglobalización, contra la guerra y ahora las movilizaciones contra la crisis demuestran que estamos en una época de resistencias. Estas resistencias a los ataques neoliberales ha creado un capital humano y acumulado fuerzas en esa izquierda transformadora, social y de lucha. Pero su atomización y su debilidad hacen que las luchas se encuentren aisladas y encerradas en sí mismas la mayoría de las veces.
 
            En la ciudad de Sevilla, esta perversa dinámica neoliberal es la que se ha sentido en la última década de su alcaldía, sobre todo en los últimos años. El gobierno de progreso, aunque ha impulsado algunos cambios notables respecto de la movilidad como el carril bici y la peatonalización,   se ha dedicado a favorecer el negocio de los especuladores frente al los vecinos y vecinas más vulnerables. OTAINSA, que nació como una gran esperanza para los inquilinos ha terminado enfrentándose al movimiento social por una vivienda digna y practicando una política meramente asistencialista. La política urbanística ha favorecido el pelotazo inmobiliario, utilizando un planeamiento a la carta para las grandes empresas y el transporte motorizado, ha propiciado un espacio público cada vez más pobre y restringido y ha derrochado los recursos públicos en proyectos faraónicos. En definitiva, un urbanismo depredador y espectacular que obvia las necesidades de los ciudadanos.
 
            La deuda contraída por las Administraciones al servicio de la banca y las constructoras que ha hipotecado por décadas las finanzas municipales, no debe ser pagada por los sectores populares a costa de recortes en sus salarios y  derechos sociales. Ha de mantenerse y reforzarse el control municipal sobre
las Cajas de Ahorro, evitando su privatización. Urge revisar la fiscalidad municipal asegurando su carácter directo y progresivo y demandar el incremento sustancial de la participación de los ayuntamientos en los impuestos estatales.
 
            En este tiempo, la oposición a este Gobierno de progreso ha estado en resistencias ciudadanas, sindicales, vecinales, juveniles, estudiantiles... Se han desarrollado luchas en defensa de la educación pública, por la defensa del territorio y frente al desarrollismo, contra la especulación inmobiliaria o contra los ataques hacia el espacio público y su uso. Se han trabajado propuestas desde lo común como los huertos urbanos, los ateneos o los centros sociales y han surgido referentes de resistencia y dignidad como la Casa del Pumarejo o San Bernardo. Trabajadoras y trabajadores se han organizado y han plantado batalla a través de sindicatos y organizaciones alternativas y combativas, como los funcionarios de la Junta de Andalucía o los trabajadores de TUSSAM. El problema es que estas luchas están aisladas y atomizadas sin ver que unificarlas todas es la mejor manera de defendernos de un ataque que es global.
 
            Creemos que estas luchas guardan en su interior un precioso programa anticapitalista en forma de reivindicaciones actuales que preconizan la otra ciudad más justa y equitativa que querríamos... Estas luchas son en sí mismas una alternativa al sistema pero necesitan de cohesión y de programa. Necesitamos escucharnos, interactuar, salir de nuestra capilla. Debemos encontrar lo que nos une y que las diferentes propuestas y modelos irriguen al conjunto: ahí está nuestra fuerza.
 
            Para poder resolver esta encrucijada creemos necesario crear una alternativa política ciudadana que se presente a las elecciones municipales de la ciudad desde abajo y a la izquierda, que parta de las luchas y de los movimientos sociales para poner sobre la mesa la otra ciudad que es prioritario construir. Este proceso puede ser la manera de canalizar el deseo tantas veces reclamado de crear un marco común de la izquierda alternativa. Más allá de poder obtener representación municipal, es importante en el proceso reconstruir la necesaria unidad de las luchas y de sus protagonistas. Por ello, la creación de esta alternativa no puede ser a costa de las luchas que estamos construyendo, ni duplicar esfuerzos. No se trata de construir otro barco, sino de acomodar el que tenemos reorientando con habilidad y agilidad sus velas.
 
            Se trataría de articular e impulsar una candidatura que se asentara sobre todo lo que se mueve con carácter alternativo, cívico y social en la ciudad pero con afán de trascenderlo hacia otros muchos sectores que no se sienten vinculados con las candidaturas partidarias a las que no votan o votan como mal menor, padecen un malestar difuso e incluso detestan por insuficiente y perverso el sistema democrático-representativo. Pero sectores cuya voluntad es usurpada por los actores del sistema que tras las elecciones  manifiestan sin ambages ostentar su representación.
 
            Una candidatura de este tipo tendría que construirse mediante el sistema de la agrupación de electores, esto es, mediante la recogida de las cinco mil firmas requeridas, lo que pondría a prueba su oportunidad y sería una buena manera de comprobar si encuentra una elemental aprobación entre la ciudadanía. 
 
            Esta candidatura proclamaría públicamente su decisión de no gobernar en coalición, ni votar a nadie para hacerlo y anuncia que decidirá sobre cada propuesta práctica con entera libertad. Cree que el gobierno no se ejerce por unos pocos sobre el resto sino por el conjunto del pueblo.
           
            Su composición de género será paritaria y evitará cualquier amenaza de personalismos. Cree que cualquiera vale para la tarea o al menos puede aprender con facilidad. Lo que avala su utilidad no son sus candidatos/as sino el movimiento social que la sustenta y al que sirve.
 
            De obtener electos/as, serán portavoces de ese movimiento. Nadie permanecerá largo tiempo en el sillón, pues intentará que durante el mandato roten todos/as sus componentes. De ser preciso establecerá un sistema de revocación de sus electos/as.
 
            Su vocación es la de convertirse en un instrumento útil para el movimiento popular poniendo a su servicio el conjunto de medios que su inserción en la institución le procure.

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